Mensaje Especial para Reflexionar
en la Cuaresma

LA VASIJA QUEBRADA
Este hermoso mensaje lo envió mi querida amiga, Prof. Ileana Cintrón.
Espero lo disfruten tanto como yo. Myriam

Un cargador de agua en la India tenía dos grandes vasijas, las cuales llevaba colgadas a cada extremo de un pedazo de madera que llevaba al cuello. Una de las vasijas estaba quebrada, la otra estaba perfecta. Mientras la vasija perfecta siempre llegaba llena de agua a su destino al final de una larga caminata, la vasija quebrada llegaba sólo a medio llenar por el agua que iba perdiendo en el camino.

Esta situación continuó por espacio de dos años. El cargador de agua llegaba siempre con una vasija llena y la otra medio llena a casa de su jefe. Claro está que la vasija perfecta estaba orgullosa de sus logros, mientras que la pobre vasija quebrada estaba avergonzada por su imperfección que sólo le permitía lograr la mitad de lo que se suponía que hiciera.

Entonces la vasija quebrada le dijo al cargador de agua: "Estoy avergonzada de mÌ misma y quiero disculparme contigo".

"Por qué?" le preguntó el cargador de agua. "En los pasados dos años sólo he podido llegar con la mitad de mi carga porque esta rajadura en uno de mis costados causa que el agua se cuele por ella. Por mi defecto, tú  tienes que trabajar de más".

El cargador de agua se sintió apenado por la vasija quebrada, y le dijo: "Cuando regresemos hoy a la casa de mi jefe, quiero que observes las bellas flores que hay en el camino". Entonces, a medida que iban subiendo la ladera, la vasija quebrada notó las bellas flores que había en su camino y esto la alegró un poco. Pero al final volvió a sentirse mal por el agua que se había filtrado por su rajadura, y de nuevo se disculpó con el cargador de agua.

El cargador de agua le dijo: "observaste que había flores sólo en tu lado del camino y no en el lado de la otra vasija? Eso es porque yo noté tu desperfecto y me aproveché del mismo. Planté unas semillas de flores en tu lado del camino y todos los dÌas mientras caminaba hacia la casa, tú has estado regando las semillas. Por dos años he podido recoger estas hermosas flores para decorar la mesa de nuestra casa. Si tú  no hubieses sido como eres, no nos hubiésemos deleitado con esta belleza."

Cada uno de nosotros tiene sus propias debilidades. Todos somos vasijas con alguna rajadura. Pero en el plan de Dios nada es desechable. Cuando Dios te llame a realizar las tareas para las que te ha designado, no tengas miedo de tus imperfecciones. Lo que tú  llamas imperfecciones puede ser una bendición de Dios para ayudar a otros en su paso por la vida.

 

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